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lunes, 7 de octubre de 2024

Entrega 4: La tapadora de huecos.

 La tapadora de huecos es una narración ficticia en la cual se explora el texto biográfico. En este caso se procura crear desde la escritura creativa la vida de una mujer que vive de tapar huecos en el alto de ventanas, cabe resaltar que la biografía a continuación es una creación ficticia escrita por la estudiante Yuliza Tapias García y dibujada por el estudiante Anderson Suárez Vásquez.


LA TAPADORA DE HUECOS.



Soy Sara Yurelis Aladdin García, nacida en el municipio de Tarazá, Antioquia el 12 de agosto de 1996. Hija única de Luis Alfonso Aladdin Marín, un hombre arriero de carga reconocido en la localidad y su madre Maria Petulia García Toro mujer dedicada toda su vida a la venta de arepas y pollos de engorde. 

Viví mis primeros 11 meses de vida en este municipio y no fue hasta el año 1997 con un año de edad que mi familia tomó la decisión de trasladarse a una pequeña vereda llamada el Tigre, ubicada en el municipio de Cáceres. El ingreso a esta  era  aproximadamente a 6 horas de camino, allí viví la mayor parte de mi infancia. Para cuando tenía 6 años de edad entré a estudiar en una pequeña escuela llamada el tigre, tuve pocos amigos, conocí una niña llamada Leonarda quien se convertiría en mi amiga y con la cual compartí mucho y disfruté de unos buenos y maravillosos momentos, pero no fue hasta el 15 de marzo de 2003 que falleció a causa de un paro cardíaco. Ella para mí fue como la hermana que nunca tuve y soñaba poder tener. Recuerdo que para el año 2006 terminé la primaria y ese año salimos a pasar nuestra navidad en Tarazá puesto que los años anteriores no salíamos de la vereda, estuvimos una semana allí donde me divertí y puede compartir con mi familia (todo esto antes de la tragedia).

Al regresar a la vereda empecé a ayudar a mi madre en todo lo del hogar ya que no puede terminar mis estudios por falta de recursos económicos, el colegio más cercano era en el centro de Cáceres, muy retirado de aquella vereda, no sabía de familiares que vivieran cerca o si tenía familiares que aún vivieran.

Pasé mi juventud bajo el resguardo de mis padres realizando actividades y trabajos, nos apoyábamos  y cuidábamos. Todo esto hasta el 12 de mayo del año  2018 que aconteció una gran tragedia que terminaría por acabar con todo lo que conocíamos, una gran  avalancha que provocó el crecimiento del río, mismo río al que mi padre Alfonso se dirigía a realizar su trabajo de carga, (esa fue la última vez que lo vimos). Fuimos evacuados de la vereda y desplazados hacia el municipio de Valdivia, donde tuvimos que permanecer por nuestra seguridad sin saber nada acerca de mi padre o nuestra casa. Poco tiempo después supimos que mi padre Alfonso había fallecido en el transcurso de esa tarde y no  pudieron hallar su cuerpo.

Permanecí con mi madre albergada en una institución educativa, vulnerables ante la situación no pudimos hacer nada para evitar grandes pérdidas, al poco tiempo ella enfermó de dengue gravemente debido al gran cambio de ambiente y mala seguridad en la salud que nos brindaban. Al poco tiempo mi madre fallece. Para el 15 de julio de ese año encontrándome sola sin mi familia conocí a Steven, un joven que pasaba por una situación similar a la mía, se encontraba con su padre puesto que su madre y hermanas murieron en aquella tragedia. Recuerdo que para inicios de agosto tuvimos que desplazarnos de este albergue debido a que ya no podían tenernos más tiempo allí, me encontraba angustiada sin saber a donde ir puesto que el hogar donde había crecido quedó completamente destruido.

Steven y su padre quienes tenía familiares en el municipio me extendieron su  mano y me brindaron ayuda, permanecí con él y su familia  hasta finales del año 2022 que Steven y yo decidimos formalizar una relación e irnos a vivir a una vereda en el alto de ventanas, donde construimos nuestro hogar. Steven trabajaba en el pueblo y yo era ama de casa. transcurrido un año quedé embarazada, noticia que no le agradó a Steven, el cual decidió abandonar a nuestro hijo y a mí, no supe qué hacer en tal situación he intente suicidarme a causa de la aflicción que sentía por quedar sola, por allí pasaba una anciana que se dedicaba a tapar los parches y huecos de la carretera, recibía monedas y dinero de los carros que pasaban y la veían allí trabajando. Fue una mujer muy amable, vio mi pena y pidió que me quedara con ella pues ya estaba muy anciana y sabía que no viviría mucho tiempo, me prestó su pala para que pudiera trabajar con ella y fue así que terminé viviendo en el alto de Ventanas tapando los huecos de la carretera para poder alimentar a mi hijo y seguir adelante con él. Aunque hace poco murió  doña Licia, sé que seguiré luchando por estar bien y darle una vida estable a mi hijo.

Subida al alto de Ventanas.


CRÉDITOS.

Escrito: Yuliza Tapias García. Estudiante grado 11-01
Dibujo: Anderson Suárez Vásquez. Estudiante grado 11-02.
Fotografía: Docente Diego Andrés Martínez Rúa.



 

 

 

 

 

 

 

 

 





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