Espacio virtual de construcción de memoria.

lunes, 16 de junio de 2025

Entrega 11: Valdivia: suelo de paz.

 

VALDIVIA: TIERRA DE PAZ.



El 11 de junio del 2025 en horas de la madrugada el municipio de Valdivia fue visitado por la violencia, la muerte y el miedo. Hombres ingresaron a la zona urbana y dispararon ráfagas de fúsil contra la estación de policía, en dicho ataque perdió la vida la patrullera María Alejandra Vieda Almario, una mujer de 21 años con apenas tres meses de servicio junto a su amigo canino "Orejas".

Quienes conocen la historia de Valdivia saben que este municipio solo ha sido atacado en dos oportunidades en su cabacera municipal durante toda su historia. Valdivia es un municipio tranquilo que reclama paz desde la década de los 80s, pero su olvido, su falta de oportunidades en términos laborales, educativos y de desarrollo ha llevado a que muchos de sus pobladores emmigren a otra regiones o se resignen con aquello que el territorio ofrece o con lo mínimo el Estado colombiano ofrece. 

Valdivia reclama paz, reclama inclusión, reclama oportunidades, reclama desarrollo, reclama turismo sostenible, reclama trabajo... y le dice NO a la guerra. Acá presentamos algunas reflexiones de algunos de sus pobladores sobre la paz y la violencia y dos miradas que desde la ciudad nos regalan una reflexión entorno a la necesariedad de la paz.


LA PAZ


Por: Nicol Isabella Contreras Sepulveda. Habitante del municipio. Estudiante de 11° en Institución Educativa Valdivia.

¿Por qué mi municipio merece la paz? ¿Por qué? ¿Por qué se creen dioses frente a la vida, repartiendo sufrimiento como si lo merecieran? ¿No ven que aquí se madruga, se suda, se lucha? 

Quieren que el olor de la esquina sea miedo y no el de las arepas que la vecina prepara con amor para alimentar a sus hijos. No miran los ojos de los niños, empañados no por el frío, sino por los sueños que aún se atreven a tener. Aquí no merecemos el olor a pólvora. Aquí merecemos paz.

Porque aquí se trabaja con las manos y con el alma. Porque el vecino ayuda aunque no tenga. Porque las calles deberían estar pintadas de libertad, no manchadas de sangre. No deberíamos vivir mirando por encima del hombro, esperando el disparo, la emboscada, la muerte. Mi municipio merece paz. Merece flores en las esquinas, no banderas impuestas. Merece rostros alegres, no miradas llenas de pánico. No merecemos el miedo. No merecemos la guerra. No merecemos ver caer a nuestros inocentes en una lucha que no es nuestra, pero cuyas consecuencias pagamos con la vida.

Nuestra única lucha es por la paz. Una paz que solo será posible si cambiamos el dolor por dignidad, el silencio por la alegría. La paz no es un trofeo reservado para unos pocos. Es un derecho. Nuestro derecho. No tenemos que justificar ningún por qué. Y nadie, por más poder que crea tener, puede quitárnoslo.

VALDIVIA TERRUÑO DE PAZ

Por: Verónica Atehortúa Mazo.Habitante del municipio. Estudiante de 11° en Institución Educativa Valdivia.

Valdivia es un pueblo de gente alegre, trabajadora, llena de esperanza. Un lugar donde a pesar de las dificultades, siempre ha brillado el calor humano y la voluntad de salir adelante. Sin embargo, hace poco, la tranquilidad que tanto valoramos se vio rota por un hecho violento que sacudió nuestra comunidad.

Un solo día bastó para que el miedo regresara. Un atentado contra la Policía dejó una patrullera sin vida y también le arrebató la vida a "Orejas", el perrito de la estación, un ser inocente que no debió involucrarse en una guerra que no se comprende. Fue un golpe duro para todos. Aunque la violencia duró poco, el temor permanece. Hoy se siente de nuevo el silencio espeso que cae con la noche, como si el pueblo entero contuviera la respiración.

Es triste ver  cómo la paz puede quebrarse en un segundo.Y ver cómo de nuevo se siente aquella guerra que tanto daño nos causó tiempo atrás. Seguimos pidiendo paz. Para nuestras familias, para nuestros animales, para nuestros niños. Porque Valdivia merece vivir en tranquilidad.

Velatón por la paz.


VALDIVIA: GENTE DE PAZ.

Por: Duvier Esteban Barrera Amariles. Habitante del municipio. Estudiante de 10° en Institución Educativa Valdivia.

Valdivia, Antioquia, es un reflejo del espíritu resiliente y trabajador de su gente, quienes han construido comunidad en medio de diversos desafíos. La noción de que está habitada por "gente de bien y de paz" resalta el compromiso de sus habitantes con el progreso, la convivencia y el arraigo a valores como el respeto y la solidaridad.

Este municipio, como muchos en Colombia, ha sido testigo de momentos difíciles derivados de la historia del país, pero su gente ha demostrado una capacidad admirable para sobreponerse, promoviendo iniciativas de desarrollo local, educación y fortalecimiento del tejido social. La paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la construcción activa de espacios de diálogo, oportunidades económicas y bienestar colectivo, elementos que Valdivia ha procurado fortalecer a lo largo del tiempo.

Además, el entorno natural y la riqueza cultural del municipio han favorecido un sentido de pertenencia entre sus habitantes, motivándolos a cuidar su territorio y a generar dinámicas que refuercen su identidad comunitaria. La gente de Valdivia no solo busca la paz en su vida cotidiana, sino que trabaja para consolidarla como un eje fundamental de su sociedad, haciendo del municipio un lugar donde el sentido de comunidad y el deseo de bienestar común se reflejan en sus acciones.

Por eso, más que una idealización, esta pregunta nos invita a ver a Valdivia como un ejemplo de cómo una comunidad puede levantarse sobre su historia, construir memoria, y optar por la paz como camino diario. Reconocer a sus habitantes como "gente de bien y de paz" es una forma de visibilizar sus esfuerzos, su dignidad y su aporte silencioso pero firme a un país que aún camina hacia la reconciliación.

 "En Valdivia florece la esperanza, porque su gente ha elegido sembrar paz, cosechar unión y caminar siempre con el corazón limpio." 🌿🕊️


LA GUERRA DE LEJOS.

Por: Antonella  Cimino Montoya. Habitante de Medellín.

La guerra en Colombia está en nuestro día a día, en la cotidianidad del colombiano, rodeándonos todo el tiempo.
Es impresionante lo persistente que puede llegar a ser, y lo exageradamente desastrosa que resulta también. Este país vive en el caos; a pesar de los intentos por eliminar la violencia en su comunidad, no se le permite. No se logra llegar a un acuerdo de paz donde no haya temor por sobrevivir, cuando debería tratarse simplemente de «vivir».

Quizá esta situación —desde la perspectiva de alguien que vive en la ciudad, que percibe todo por redes sociales y noticias— no se sienta igual que para quien la vive en un pueblo en guerra. Los temores de la ciudad son muy diferentes de los que uno puede encontrarse en el campo. Pero al final seguimos siendo el mismo país, ¿no? A todos nos afecta de una forma u otra.

No puede ser que no logremos estar serenos ni un solo momento, porque siempre viene esa brutalidad a tocarnos la puerta y arruinarnos la vida. Gran parte de nuestro pasado está cubierto de sangre; parece que nuestro presente también y, a este paso, el futuro seguirá ese camino. No aprendemos ni entendemos que el sufrimiento es colectivo. Debemos parar: ninguna comunidad debería sufrir esta agresividad; no hay razón para ello.


NOTA SOBRE LA PAZ.

Por: Juan David Jiménez Serna. 

No es solo el territorio de Antioquia, es todo el país y el mundo entero el que reclama paz, la violencia no es la forma correcta y no es la solución a las diferencias, hay que generar políticas inclusivas y de igualdad para las poblaciones más vulnerables para evitar conflictos y divisiones.



Fotografías:

  • Panorámica 1: Diego Andrés Martínez Rúa.
  • Velatón por la paz: Alcaldía municipal de Valdivia. 



BRICEÑO Y EL MATÓN ENMASCARADO.

  BRICEÑO Y EL MATÓN ENMASCARADO.      Briceño, el pueblito ubicado en el norte de Antioquia, pasando Yarumal, más al norte, luego de desc...